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Los tipos de textos

La narración, la descripción y el diálogo son los tipos textuales básicos. La exposición y la argumentación constituyen también tipos de textos.
Los tipos textuales pueden aparecer aislados o combinarse entre sí. Estas son las características de cada uno de ellos:

* Textos narrativos. Cuentan unos hechos, reales o imaginados, vividos por unos personajes en un tiempo y un lugar determinados.

* Textos descriptivos. Explican cómo es un objeto, un lugar o una persona, de manera que otros puedan imaginárselo.

* Textos dialogados. Reproducen la conversación que mantienen entre sí dos o más interlocutores.

* Textos expositivos. Ofrecen como contenido la explicación de un tema; este puede referirse a cualquier aspecto de la realidad.

* Textos argumentativos. Aportan las razones para defender una determinada opinión y, en su caso, para rebatir otras.

Haz clic con el ratón en el siguiente enlace para ampliar información y practicar:

Se trata de una página muy interesante donde podrás realizar una evaluación inicial de tus conocimientos, para poder profundizar después en aquello que te resulte más difícil. Pincha aquí.

Encontrarás los aspectos más destacables a la hora de realizar un comentario de texto en este enlace.

Con estas fichas, podrás trabajar textos muy interesantes para comprobar tu comprensión de lectura.

LECTURA Nº 1

LECTURA Nº 2

LECTURA Nº 3

LECTURA Nº 4

LECTURA Nº 5

LECTURA Nº 6

LECTURA Nº 7

LECTURA Nº 8

LECTURA Nº 9

LECTURA Nº 10

Palabras dudosas

Algunas palabras resultan dudosas en su ortografía o en su acentuación porque suenan de un modo muy parecido, o porque su escritura es similar, con pequeñas diferencias. Vamos a repasar algunas de estas palabras.

- Porqué, porque, por qué, por que.

- Palabras parecidas con B y V.

- Palabras parecidas con LL e Y.

- Adónde, adonde, a donde.

- Conque, con que, con qué.

- También, tan bien.

- Hay, ahí, ay.

- Haber, a ver.

- Solo y sólo.

- Hecho y echo.

- Sino, si no.

- Tampoco, tan poco.

La parte más difícil de la ortografía consiste en aprender el uso correcto de cada letra. Muchas de las letras de muestro abecedario tienen usos específicos y aunque en principio debe aplicarse un gran esfuerzo en aprender estas reglas, luego de un tiempo se vuelve un ejercicio interesante dado que observamos ejemplos en todas partes. El problema es que en nuestro idioma las letras  se pronuncian de manera muy parecida pero se usan de forma distinta de acuerdo al entorno en que se enmarcan. Particularmente en Latinoamérica, se ha perdido la diferencia entre la pronunciación de las letras c, z y s, así como en las letras b y v, y en un caso de la g y la j.

En el caso de la c, la z y la s se haría difícil para alguien inexperto saber si la palabra pacer debería escribirse pacer, paser o pazer. Para resolver esto se han creado ciertas reglas cuyo grado de dificultad estriba en su abundancia y no en otra cosa. Citaremos aquí algunas de estas reglas sólo como referencia:

La c: Los verbos con terminación: hacer, recibir, decir y conceder; los  sustantivos que terminan en: homicidio, catolicismo y latrocinio; algunas palabras esdrújulas que terminan en: cómplice, cet< I> y <> muchos vocablos que terminan en prudencial, enjuiciar, ocioso, malicioso, calvicie, juicio; las palabras que terminan en abundancia, advertencia; los plurales de las palabras que terminan en z: lápiz, lápices; paz, paces.

La s: vocablos que terminan en: muchísimo, dantesco, mesura, ismo; los adjetivos que terminan en famoso, decisivo, nicaragüense; los sustantivos femeninos que terminan en alcaldesa, pitonisa; terminaciones como la de las palabras conclusión, propulsión; l los vocablos que contienen las combinaciones: segmento, signo; y, por supuesto, como letra final de la mayoría de los vocablos castellanos.

La z: derivados de nombres terminados en portazo, melaza, maizal, pastizal, castizo, cobertizo, levadizo, pozuelo, cazuela; muchas palabras agudas como capataz, viudez, lombriz, arroz, arcabuz; las inflexiones correspondientes a los verbos terminados en nazco, padezco, conozcas, conduzco.

La h: cuando se trata de palabras que comienzan por los diptongos hialino, hielo hueso, huidizo, hioides; en las palabras que comienzan como humano, hombro; en las palabras que comienzan por raíces griegas, como hipopótamo, hidrografía, hipertrofia, hipnótico; se mantiene en los derivados de palabras como vehículo, enhebrar, vahído, truhán, anhelar, inhumano.

La b: palabras que terminan en recibir, debilidad, nauseabundo; Las  formas del copretérito de los verbos de la primera conjugación como mendigaba, hechizábamos, realizabais; las que comienzan con el prefijo bilingüe, bisectriz, bizcocho; los vocablos que comienzan con budismo, burbujas, squeda; los vocablos que comienzan con objetar, abstraído.

La v: palabras que comienzan con ventisquero, vertebrado, vestíbulo en el presente del indicativo, del subjuntivo y del imperativo de los verbos estar, ir, andar y tener: vamos, estuve; vocablos precedidos en las consonantes n, d y b: invitación, advertir, obviar; después de cierva, siervo, servicio, divino, levadizo; vocablos terminados en herbívoro, equívoco; sustantivos y adjetivos que terminan en cava, inclusive, leva, grave, negativa, nocivo, nueve.

La g: palabras que terminan en agencia, urgente vocablos que comienzan con el prefijo geo (tierra): geografía, geológico; infinitivos verbales con terminación er, ir, como escoger, corregir; antecediendo en regente, gesto; en los adjetivos que terminan en vigésimo, trigesimal, primogénito, octogenario; en las palabras que terminan como magia, elogio, religión.

La j: sustantivos que terminan en engranaje, relojería, consejero, extranjera; en el pretérito indefinido del indicativo y en el futuro y pretérito imperfecto del subjuntivo, de los verbos traer y decir: trajiste, < A> trajera, dijéramos, trajese, trajere, dijere; en los verbos que terminan en ger, gir, cambia la g por j delante de a y o: recoger, corregir, recojo, corrijo, recoja, corrija; delante de a, o, u, como en maja, joroba, juglar; los verbos hojear y enrojecer que derivan de hoja y rojo.

La m: antes de p y b: diciembre, hombre, campestre, cumplido; antes de n: alumno.

La r: tiene sonido fuerte cuando se usa como comienzo de palabra: pido; se escribe simple, aunque suene fuerte, después de consonante: enredo, subrayar; se escribe doble, para que produzca sonido fuerte, entre vocales: arrozal, carreta.

La x: en la formación de los prefijos: ex (fuera de) y ex (además de): extemporáneo, extraordinario.

La ll: en la formación de las palabras que incluyen las partículas calleja, camello, fuelle, pajarillo canastilla.

Es importante saber que todas estas reglas tienen algunas excepciones y además algunos usos particulares adicionales a los que aquí mostramos. Pero el presente texto no pretende ser una guía sobre esto, sino apenas una simple referencia, por lo que invitamos al lector a reflexionar sobre estos temas haciendo las comparaciones de rigor con textos que tenga a la mano o, inclusive, con un diccionario.

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